Dec 15, 2009
| Climate change
Declaración Especial sobre Cambio Climático aprobada en la VIII Cumbre de
Jefes de Estado y Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA) Bolpress:
Los países desarrollados intentan perpetuar sus patrones de producción y consumo insostenibles
1) Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los
pueblos de nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, reunidos en
su VIII Cumbre, celebrada en La Habana, Cuba, del 13 al 14 de diciembre de
2009, convinieron reafirmar la Declaración Especial sobre Cambio Climático
adoptada en la VII Cumbre del ALBA-TCP, efectuada en Cochabamba, Bolivia, el
17 de octubre de 2009.
2) Observaron con profunda preocupación que el estado de las negociaciones
previas a la XV Conferencia de las Partes demuestra que los países
desarrollados, principales responsables del cambio climático y de sus
impactos adversos, no tienen la intención de alcanzar resultados justos y
balanceados en Copenhague, tras casi tres años de negociaciones para la
adopción del segundo periodo de compromisos de reducción de gases de efecto
invernadero de los países desarrollados, bajo el marco del Protocolo de
Kyoto, y tras dos años de negociación en el grupo de trabajo sobre
cooperación a largo alcance para un acuerdo de la conferencia de las partes
que permita una aplicación plena, efectiva y sostenible de la Convención, en
total conformidad con sus principios y compromisos.
3) Deploraron que los países desarrollados hayan encaminado sus esfuerzos a
alterar y quebrantar los principios y compromisos del régimen legal vigente,
con el objetivo de perpetuar sus patrones de producción y consumo
insostenibles, y la dependencia y marginación de los países en desarrollo,
al intentar desplazar la carga que representan la mitigación y la adaptación
a dichos países.
4) Reafirmaron, en ese contexto, que la intención por parte de los países
desarrollados de imponer un acuerdo político que condene al 80 por ciento de
la población mundial a vivir en el subdesarrollo y la pobreza, resulta
inaceptable, no pueden ser una opción política y ha constituido un serio
obstáculo para alcanzar un resultado justo y equitativo en Copenhague.
5) Ratificaron que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio
Climático y su Protocolo de Kyoto representan el régimen jurídico vinculante
vigente que norma la respuesta y la cooperación internacional para el
enfrentamiento al calentamiento global, como resultado del consenso
alcanzado por la comunidad internacional para encarar lo que representa uno
de los problemas más graves que amenazan a la humanidad y a la propia vida y
existencia de algunas naciones en vías de desarrollo.
6) Rechazaron categóricamente los intentos de hacer fenecer esto
instrumentos, anularlos o sustituirlos por nuevos acuerdos que erosionen o
alteren las obligaciones jurídicamente vinculantes que en ellos contrajeron.
7) Constataron, un vez más, que la crisis ambiental resultante del
incremento de las temperaturas en la atmósfera es consecuencia del sistema
capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción y de consumo
de los países desarrollados, de la aplicación e imposición al resto del
mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador, y de la falta de
voluntad política para el cumplimiento pleno y efectivo de los compromisos y
obligaciones previstas en la Convención y el Protocolo de Kyoto.
8) Subrayaron que los países desarrollados, que comprenden solamente el 20%
de la población mundial, contrajeron una deuda climática con los países en
desarrollo, las futuras generaciones y la Madre Tierra, al sobre consumir el
espacio atmosférico y al haber generado aproximadamente tres cuartas partes
de las emisiones históricas mundiales.
9) Reconocieron que para lograr el objetivo de estabilizar las
concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera a un
nivel que prevenga una interferencia peligrosa en el sistema climático, los
países Anexo 1 deben volver a las concentraciones de gases de efecto
invernadero muy por debajo de 300 ppm de GEI, con el propósito de retornar a
temperaturas lo más cercanas posibles a los niveles preindustriales.
10) Destacaron que esta deuda climática en el marco más amplio de la deuda
ecológica comprende tanto una deuda de emisiones como una deuda de
adaptación, que debe ser honrada por los países desarrollados a través de:
a) Compromisos vinculantes de reducciones domésticas sustanciales y
reabsorción de emisiones de gases de efecto invernadero de tal forma que se
garantice el derecho al desarrollo de los países en vías de desarrollo.
b) Cumplimiento de sus compromisos de transferencia efectiva de tecnología,
asegurando que sea accesible, asequible, adaptable y eliminando todas las
barreras relacionadas con los derechos de propiedad intelectual, para que
los países del Sur puedan emprender un proceso de desarrollo que no siga los
patrones de consumo y contaminación del Norte.
c) Cumplimiento y garantías en la provisión efectiva de recursos financieros
públicos adicionales, adecuados, previsibles y sostenibles, enfatizando que
los requerimientos para la adaptación de los países en desarrollo se han
incrementado como consecuencia de la crisis climática. Para evitar una
catástrofe climática mayor, los países desarrollados deben proveer del 6%
por ciento de su GDP a favor de los países en desarrollo haciendo una
contribución medible (notificable y verificable) hacia el pago total de su
deuda climática.
11) Resaltaron que para lograr la aplicación efectiva de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto se
deben los órganos competentes para la adaptación, transferencia de
tecnología y desarrollo de capacidades, así como mecanismos financieros
mejorados.
12) Rechazaron categóricamente los intentos de traspasar responsabilidades
de mitigación a los países en desarrollo, así como el establecimiento de
condicionalidades para la transferencia de recursos financieros y
tecnológicos para combatir el cambio climático, y exigieron que se respete
el derecho al desarrollo sostenible de estos países, en un ambiente sano,
ecológicamente equilibrado, y con el espacio atmosférico requerido.
13) Destacaron que los países desarrollados intentan desconocer esta deuda
climática, que es la expresión concreta de su responsabilidad histórica en
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del
Protocolo de Kyoto y que, por ello, están promoviendo un nuevo acuerdo donde
su culpabilidad no quede en evidencia.
14) Enfatizaron la necesidad de cambiar los patrones de consumo y estilos de
vida en los países desarrollados y de reformar el sistema económico,
comercial y financiero internacional.
15) Rechazaron las soluciones de mercado y la venta de bonos de carbono para
resolver los problemas del cambio climático, porque ellas se inscriben en la
misma lógica que provocó el estallido de la más grave crisis económica y
financiera global después de la Gran Depresión, que generó millones de
desempleados y agravó la pobreza y la crisis alimentaria de los países en
desarrollo. Asimismo, destacaron que los mercados de carbono permiten a
aquellos que causaron el cambio climático seguir contaminando, mientras que
la carga de la reducción de las emisiones se traspasa a los países en
desarrollo.
16) Manifestaron que la necesidad de proveer a los países en desarrollo con
recursos financieros adecuados para atender la totalidad de los gastos
adicionales generados por los impactos del cambio climático, no es un asunto
de mercado, sino una obligación legal y moral, derivada de los compromisos
asumidos por los países desarrollados bajo la Convención.
17) Alertaron que los intentos de los países desarrollados de impulsar la
adopción de un acuerdo que viola los principios de responsabilidad
histórica, de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas, atenta
contra el derecho al desarrollo de los países en vías de desarrollo y
representa una grave afectación de los derechos de la Madre Tierra.
18) Ratificaron su voluntad de trabajar desde posiciones cohesionadas para
participar y contribuir de manera constructiva a las deliberaciones de
Copenhague y cualquier proceso ulterior, con el fin de llegar a un resultado
justo, balanceado y equitativo que permita alcanzar el objetivo primero de
la Convención en plena concordancia con sus principios y compromisos.
19) Demandaron enfáticamente a los países desarrollados para que, de manera
efectiva y convincente, demuestren su voluntad política de cumplir
plenamente sus obligaciones actuales y futuras, mediante compromisos serios,
ambiciosos y comparables bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto.
20) Reconocieron que las medidas voluntarias orientadas a la mitigación,
alternativas a las tradicionales de mercado, adoptadas por algunos de los
países miembros de la ALBA, deben ser reconocidas, compensadas
financieramente y promovidas a nivel mundial. Particularmente, reconocieron
y apoyaron la iniciativa del Ecuador denominada Yasuní-ITT, como innovadora
y vanguardista en el enfrentamiento del problema del cambio climático.
21) Reafirmaron que la posición de los países de la ALBA sobre cambio
climático, refleja una concepción del desarrollo no basada en la
mercantilización de la naturaleza, sino guiada por el paradigma del Buen
Vivir, que supone relaciones de armonía y respeto con la naturaleza y con
los demás.
Declaración Especial sobre Cambio Climático aprobada en la VIII Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno del ALBA
Declaración Especial sobre Cambio Climático aprobada en la VIII Cumbre de
Jefes de Estado y Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA) Bolpress:
Los países desarrollados intentan perpetuar sus patrones de producción y consumo insostenibles
1) Los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los
pueblos de nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, reunidos en
su VIII Cumbre, celebrada en La Habana, Cuba, del 13 al 14 de diciembre de
2009, convinieron reafirmar la Declaración Especial sobre Cambio Climático
adoptada en la VII Cumbre del ALBA-TCP, efectuada en Cochabamba, Bolivia, el
17 de octubre de 2009.
2) Observaron con profunda preocupación que el estado de las negociaciones
previas a la XV Conferencia de las Partes demuestra que los países
desarrollados, principales responsables del cambio climático y de sus
impactos adversos, no tienen la intención de alcanzar resultados justos y
balanceados en Copenhague, tras casi tres años de negociaciones para la
adopción del segundo periodo de compromisos de reducción de gases de efecto
invernadero de los países desarrollados, bajo el marco del Protocolo de
Kyoto, y tras dos años de negociación en el grupo de trabajo sobre
cooperación a largo alcance para un acuerdo de la conferencia de las partes
que permita una aplicación plena, efectiva y sostenible de la Convención, en
total conformidad con sus principios y compromisos.
3) Deploraron que los países desarrollados hayan encaminado sus esfuerzos a
alterar y quebrantar los principios y compromisos del régimen legal vigente,
con el objetivo de perpetuar sus patrones de producción y consumo
insostenibles, y la dependencia y marginación de los países en desarrollo,
al intentar desplazar la carga que representan la mitigación y la adaptación
a dichos países.
4) Reafirmaron, en ese contexto, que la intención por parte de los países
desarrollados de imponer un acuerdo político que condene al 80 por ciento de
la población mundial a vivir en el subdesarrollo y la pobreza, resulta
inaceptable, no pueden ser una opción política y ha constituido un serio
obstáculo para alcanzar un resultado justo y equitativo en Copenhague.
5) Ratificaron que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio
Climático y su Protocolo de Kyoto representan el régimen jurídico vinculante
vigente que norma la respuesta y la cooperación internacional para el
enfrentamiento al calentamiento global, como resultado del consenso
alcanzado por la comunidad internacional para encarar lo que representa uno
de los problemas más graves que amenazan a la humanidad y a la propia vida y
existencia de algunas naciones en vías de desarrollo.
6) Rechazaron categóricamente los intentos de hacer fenecer esto
instrumentos, anularlos o sustituirlos por nuevos acuerdos que erosionen o
alteren las obligaciones jurídicamente vinculantes que en ellos contrajeron.
7) Constataron, un vez más, que la crisis ambiental resultante del
incremento de las temperaturas en la atmósfera es consecuencia del sistema
capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción y de consumo
de los países desarrollados, de la aplicación e imposición al resto del
mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador, y de la falta de
voluntad política para el cumplimiento pleno y efectivo de los compromisos y
obligaciones previstas en la Convención y el Protocolo de Kyoto.
8) Subrayaron que los países desarrollados, que comprenden solamente el 20%
de la población mundial, contrajeron una deuda climática con los países en
desarrollo, las futuras generaciones y la Madre Tierra, al sobre consumir el
espacio atmosférico y al haber generado aproximadamente tres cuartas partes
de las emisiones históricas mundiales.
9) Reconocieron que para lograr el objetivo de estabilizar las
concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera a un
nivel que prevenga una interferencia peligrosa en el sistema climático, los
países Anexo 1 deben volver a las concentraciones de gases de efecto
invernadero muy por debajo de 300 ppm de GEI, con el propósito de retornar a
temperaturas lo más cercanas posibles a los niveles preindustriales.
10) Destacaron que esta deuda climática en el marco más amplio de la deuda
ecológica comprende tanto una deuda de emisiones como una deuda de
adaptación, que debe ser honrada por los países desarrollados a través de:
a) Compromisos vinculantes de reducciones domésticas sustanciales y
reabsorción de emisiones de gases de efecto invernadero de tal forma que se
garantice el derecho al desarrollo de los países en vías de desarrollo.
b) Cumplimiento de sus compromisos de transferencia efectiva de tecnología,
asegurando que sea accesible, asequible, adaptable y eliminando todas las
barreras relacionadas con los derechos de propiedad intelectual, para que
los países del Sur puedan emprender un proceso de desarrollo que no siga los
patrones de consumo y contaminación del Norte.
c) Cumplimiento y garantías en la provisión efectiva de recursos financieros
públicos adicionales, adecuados, previsibles y sostenibles, enfatizando que
los requerimientos para la adaptación de los países en desarrollo se han
incrementado como consecuencia de la crisis climática. Para evitar una
catástrofe climática mayor, los países desarrollados deben proveer del 6%
por ciento de su GDP a favor de los países en desarrollo haciendo una
contribución medible (notificable y verificable) hacia el pago total de su
deuda climática.
11) Resaltaron que para lograr la aplicación efectiva de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto se
deben los órganos competentes para la adaptación, transferencia de
tecnología y desarrollo de capacidades, así como mecanismos financieros
mejorados.
12) Rechazaron categóricamente los intentos de traspasar responsabilidades
de mitigación a los países en desarrollo, así como el establecimiento de
condicionalidades para la transferencia de recursos financieros y
tecnológicos para combatir el cambio climático, y exigieron que se respete
el derecho al desarrollo sostenible de estos países, en un ambiente sano,
ecológicamente equilibrado, y con el espacio atmosférico requerido.
13) Destacaron que los países desarrollados intentan desconocer esta deuda
climática, que es la expresión concreta de su responsabilidad histórica en
la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y del
Protocolo de Kyoto y que, por ello, están promoviendo un nuevo acuerdo donde
su culpabilidad no quede en evidencia.
14) Enfatizaron la necesidad de cambiar los patrones de consumo y estilos de
vida en los países desarrollados y de reformar el sistema económico,
comercial y financiero internacional.
15) Rechazaron las soluciones de mercado y la venta de bonos de carbono para
resolver los problemas del cambio climático, porque ellas se inscriben en la
misma lógica que provocó el estallido de la más grave crisis económica y
financiera global después de la Gran Depresión, que generó millones de
desempleados y agravó la pobreza y la crisis alimentaria de los países en
desarrollo. Asimismo, destacaron que los mercados de carbono permiten a
aquellos que causaron el cambio climático seguir contaminando, mientras que
la carga de la reducción de las emisiones se traspasa a los países en
desarrollo.
16) Manifestaron que la necesidad de proveer a los países en desarrollo con
recursos financieros adecuados para atender la totalidad de los gastos
adicionales generados por los impactos del cambio climático, no es un asunto
de mercado, sino una obligación legal y moral, derivada de los compromisos
asumidos por los países desarrollados bajo la Convención.
17) Alertaron que los intentos de los países desarrollados de impulsar la
adopción de un acuerdo que viola los principios de responsabilidad
histórica, de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas, atenta
contra el derecho al desarrollo de los países en vías de desarrollo y
representa una grave afectación de los derechos de la Madre Tierra.
18) Ratificaron su voluntad de trabajar desde posiciones cohesionadas para
participar y contribuir de manera constructiva a las deliberaciones de
Copenhague y cualquier proceso ulterior, con el fin de llegar a un resultado
justo, balanceado y equitativo que permita alcanzar el objetivo primero de
la Convención en plena concordancia con sus principios y compromisos.
19) Demandaron enfáticamente a los países desarrollados para que, de manera
efectiva y convincente, demuestren su voluntad política de cumplir
plenamente sus obligaciones actuales y futuras, mediante compromisos serios,
ambiciosos y comparables bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto.
20) Reconocieron que las medidas voluntarias orientadas a la mitigación,
alternativas a las tradicionales de mercado, adoptadas por algunos de los
países miembros de la ALBA, deben ser reconocidas, compensadas
financieramente y promovidas a nivel mundial. Particularmente, reconocieron
y apoyaron la iniciativa del Ecuador denominada Yasuní-ITT, como innovadora
y vanguardista en el enfrentamiento del problema del cambio climático.
21) Reafirmaron que la posición de los países de la ALBA sobre cambio
climático, refleja una concepción del desarrollo no basada en la
mercantilización de la naturaleza, sino guiada por el paradigma del Buen
Vivir, que supone relaciones de armonía y respeto con la naturaleza y con
los demás.